La educación pública tuvo como marco los inicios del Plan Nacional de 11 Años (1960-1970), que buscaba acelerar y mejorar el proceso educativo en todo el país. Bajo la dirección del ministro Torres Bodet, el gobierno federal editó enormes cantidades de libros de texto, entregados a los educandos gratuitamente. Se modificaron planes de estudio al reagrupar las asignaturas por áreas y renovar los métodos. Las demandas de la población requerían muchos más profesores y escuelas. En numerosos casos las poblaciones se organizaron para hacer escuelas, caminos y otras obras, dentro del llamado Ejército del Trabajo, que no careció de mística. La recién creada Universidad seguía alojada de manera inadecuada en el vetusto edificio del Instituto Científico y Literario. Se proyectó entonces y se inició una ciudad universitaria al poniente de Toluca.
La consecuencia de 20 años de industrialización, junto con la estabilidad política y la diligencia hacendaria, dieron por resultado que hacia el final del periodo se registrara una sana situación en la economía del estado.
Parecería que el incremento en la educación fue constante. Sin embargo, los aumentos considerables ocurrieron de 1963 a 1966. En cambio, durante los tres años siguientes se redujeron bastante. Ocurrió que el Plan de 11 Años aceleró la integración de masas al sistema educativo primario, aunque frecuentemente sin la calidad deseada. En consecuencia, pronto se llegó a contar con una población numerosa egresada de las primarias, a pesar de las cuantiosas deserciones. Muchos de los egresados presionaban para continuar sus estudios. Y al parecer esto no se había previsto lo suficiente como para dar respuesta inmediata.
El resultado de todo ello fue que a partir de 1967 se inició una nueva reforma educativa, cuya consigna era calidad sobre cantidad: mejores alumnos y mejores maestros. De tal manera, la matrícula de alumnos, que en los primeros tres años del periodo crecía a un ritmo de 43%, bajó a 23% en los siguientes tres años.
En cambio, como una derivación del criterio educativo seguido a partir de 1966, se produjo un aumento considerable en la eficiencia del sistema escolar; pues si en 1963 sólo terminaron la primaria 25.6% de los alumnos que se inscribieron en el primer año en 1958, para 1969 el porcentaje se eleva a 42.8% de los que la iniciaron en 1964. El gobierno de Fernández Albarrán brindó gran apoyo al Instituto de Protección a la Infancia del Estado de México (IPIEM),que se integró con dos grupos de dependencias: unas de carácter educativo asistencial y otras de índole médica asistencial. En ambos casos se erigieron construcciones importantes.
La consecuencia de 20 años de industrialización, junto con la estabilidad política y la diligencia hacendaria, dieron por resultado que hacia el final del periodo se registrara una sana situación en la economía del estado.
Parecería que el incremento en la educación fue constante. Sin embargo, los aumentos considerables ocurrieron de 1963 a 1966. En cambio, durante los tres años siguientes se redujeron bastante. Ocurrió que el Plan de 11 Años aceleró la integración de masas al sistema educativo primario, aunque frecuentemente sin la calidad deseada. En consecuencia, pronto se llegó a contar con una población numerosa egresada de las primarias, a pesar de las cuantiosas deserciones. Muchos de los egresados presionaban para continuar sus estudios. Y al parecer esto no se había previsto lo suficiente como para dar respuesta inmediata.
El resultado de todo ello fue que a partir de 1967 se inició una nueva reforma educativa, cuya consigna era calidad sobre cantidad: mejores alumnos y mejores maestros. De tal manera, la matrícula de alumnos, que en los primeros tres años del periodo crecía a un ritmo de 43%, bajó a 23% en los siguientes tres años.
En cambio, como una derivación del criterio educativo seguido a partir de 1966, se produjo un aumento considerable en la eficiencia del sistema escolar; pues si en 1963 sólo terminaron la primaria 25.6% de los alumnos que se inscribieron en el primer año en 1958, para 1969 el porcentaje se eleva a 42.8% de los que la iniciaron en 1964. El gobierno de Fernández Albarrán brindó gran apoyo al Instituto de Protección a la Infancia del Estado de México (IPIEM),que se integró con dos grupos de dependencias: unas de carácter educativo asistencial y otras de índole médica asistencial. En ambos casos se erigieron construcciones importantes.