Una de las grandes tendencias que ha existido en la interpretación de la escuela posrevolucionaria fue la reforma socialista.
La escuela que predica la reforma socialista contiene dos ideas fundamentales: una idea de carácter enteramente racionalista, científica. La primera parte del artículo 3° trata de hacer que se explique a los niños, todos los fenómenos de la vida, desde un punto de vista lógico y científico; el por qué de las cosas, el por qué de la vida del hombre, el por qué de la vida de los animales y de las plantas, el por qué de la muerte, el por qué de las enfermedades, en fin, el por qué de todos los fenómenos físicos y sociales, que se observan en la naturaleza. Quitar de la mente del niño, del hombre y de la mujer la mentira que durante veinte siglos se ha llevado con falsedad, con malicia y perversidad, a la conciencia de las generaciones.
Este primer aspecto de la reforma es de gran generosidad y de alta nobleza: privar de la ignorancia a las gentes, hacerles comprender que todas las cosas tienen una base fundamental, que todos los fenómenos de la vida y de la naturaleza, tienen una explicación que da la ciencia. ¡Qué mayor nobleza y qué mayor generosidad puede haber en este propósito de la reforma educativa!
Ustedes saben que en el cerebro de los campesinos y de los trabajadores, se han venido sembrando ideas mentirosas; que en el cerebro de las gentes se han venido infiltrando frecuentemente mixtificaciones y mentiras. Pues el propósito de la reforma del articulo 3° es quitar de la mente de los niños, todas las mentiras que se han sembrado a través de la historia, todas las mentiras que se han llevado al corazón de ellos; quitar de esos corazones las ideas de odio que la civilización ha esparcido.
La escuela socialista debe dignificarse; debe llevarse a un plano de serenidad, no con las agitaciones y violencias con que algunos la han predicado, y que han producido el efecto de que nuestros enemigos la ataquen con calumnias y mentiras. La Escuela Socialista debe ir a todos los hogares; llevar la enseñanza a las regiones más apartadas del país; formar corazones y cerebros más en consonancia con la igualdad social y económica, y evitar esa diferencia que fomentaba la escuela de antaño, de que los hijos de los ricos deberían sentarse en unos asientos, y los hijos de los pobres en otros separados. Que se confundan allí todos y que entiendan que por igual deben trabajar, producir y ser útiles a la comunidad.
La escuela que predica la reforma socialista contiene dos ideas fundamentales: una idea de carácter enteramente racionalista, científica. La primera parte del artículo 3° trata de hacer que se explique a los niños, todos los fenómenos de la vida, desde un punto de vista lógico y científico; el por qué de las cosas, el por qué de la vida del hombre, el por qué de la vida de los animales y de las plantas, el por qué de la muerte, el por qué de las enfermedades, en fin, el por qué de todos los fenómenos físicos y sociales, que se observan en la naturaleza. Quitar de la mente del niño, del hombre y de la mujer la mentira que durante veinte siglos se ha llevado con falsedad, con malicia y perversidad, a la conciencia de las generaciones.
Este primer aspecto de la reforma es de gran generosidad y de alta nobleza: privar de la ignorancia a las gentes, hacerles comprender que todas las cosas tienen una base fundamental, que todos los fenómenos de la vida y de la naturaleza, tienen una explicación que da la ciencia. ¡Qué mayor nobleza y qué mayor generosidad puede haber en este propósito de la reforma educativa!
Ustedes saben que en el cerebro de los campesinos y de los trabajadores, se han venido sembrando ideas mentirosas; que en el cerebro de las gentes se han venido infiltrando frecuentemente mixtificaciones y mentiras. Pues el propósito de la reforma del articulo 3° es quitar de la mente de los niños, todas las mentiras que se han sembrado a través de la historia, todas las mentiras que se han llevado al corazón de ellos; quitar de esos corazones las ideas de odio que la civilización ha esparcido.
La escuela socialista debe dignificarse; debe llevarse a un plano de serenidad, no con las agitaciones y violencias con que algunos la han predicado, y que han producido el efecto de que nuestros enemigos la ataquen con calumnias y mentiras. La Escuela Socialista debe ir a todos los hogares; llevar la enseñanza a las regiones más apartadas del país; formar corazones y cerebros más en consonancia con la igualdad social y económica, y evitar esa diferencia que fomentaba la escuela de antaño, de que los hijos de los ricos deberían sentarse en unos asientos, y los hijos de los pobres en otros separados. Que se confundan allí todos y que entiendan que por igual deben trabajar, producir y ser útiles a la comunidad.
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